Detergencia del aceite

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Siempre se alaban a los aditivos que contienen los aceites de calidad porque son elementales para que el coche se mantenga como el primer día. Ellos se encargan de que las bases para los lubricantes tengan “súper poderes” como la detergencia.

¿En qué consiste?

A través de los aditivos se logra que los lubricantes tengan una de las propiedades fundamentales que es la detergencia. Para los aceites y los motores de combustión es muy necesaria esta peculiaridad, puesto que estos limpian el hollín y otros residuos de la cámara de combustión y los productos que resultan de la descomposición del aceite.

Con esto se evita la acumulación que interfiere con el funcionamiento del motor. Este detalle ocurre mucho en los motores diésel, por las cantidades de hollín que producen estos propulsores a causa de la combustión incompleta que se da con el gasóleo. De ello, la importancia que los aceites incluyan aditivos detergentes, así se impide que surjan averías en la zona de los anillos del propulsor.

Algunos motores requieren un nivel de detergencia en específico, como los vehículos deportivos o pesados, que se someten a temperaturas muy altas en las zonas de los cilindros y pistones. Otro punto que les juega en contra, es que estos traen barnices que pegan los anillos.

La capacidad de detergencia del aceite dependerá de la base del lubricante, lo que explica el porqué de que los aceites menos viscosos y que aquellos que son menos acumuladores de residuos carbonosos resulten ser los mejores detergentes. Los aditivos que otorgan esta característica, por lo general, están constituidos por sales que contienen metales como el magnesio o bario. En sí, reducen la tensión entre el aceite y el contaminante para desplazarlo de la superficie metálica.

Como todo, nada es para siempre. Los aditivos se gastan en la medida que cumplen con su labor a lo largo del tiempo, va decayendo junto con la vida útil del aceite conforme aparecen sustancias contaminantes. Es oportuno realizar los cambios de aceite periódicamente usando fluidos de calidad, su función es mucho más que evitar los roces, también mitigan la aparición de averías.

En caso de que no corra con suerte, las averías se pueden desatar en un efecto dominó y aparecer una tras otra. Una opción, a veces muy conveniente, es acudir a los desguaces que compren coches, en muchos de ellos recibirá un precio adecuado por su vehículo aunque esté muy dañado.